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  LUNES 17/10/2016
El tipo se hartó de Jesús
JUAN ZETA (Entrega 18)
El tipo estaba sentado y fumando, la noche estaba impregnada de un aire cálido; la primavera se estaba haciendo notar. El tipo estornudaba y estornudaba, una alergia fulminante lo había tomado de rehén; la primavera se estaba haciendo sentir. Ella no se había ido de su lado.

Ella entró por la puerta, que aún conservaba un pedazo de llave en la cerradura, y fue a besar al tipo. Un beso esperado durante varias horas, un beso deseado, un beso que calmaba el dolor que producía el desear algo por mucho tiempo.

El tipo se inmoló ante ese beso, se quedó quieto como un cordero que iba a ser sacrificado y entendía que no valía la pena resistirse. El tipo se libró bruscamente de aquel beso para dejarle el paso a otra batería de estornudos.

_¿Cómo estás mi amor? ¿Todo tranquilo?, preguntó ella.

_Si. Los mocos corren sin obstáculos. No sé qué es lo que me la produce esta alergia del orto. No sé si es la pelusa que largan esos árboles de mierda que hay en la calle, o la pelusa del ombligo, o esto rojo que tengo en las manos y que no me lo puedo sacar con nada o el ex crucificado este que ya me tiene podrido, dijo el tipo.

_ ¿Qué hace Jesús?

_ Lo de siempre; nada. Bah, ojalá no hiciera nada. Está todo el día acostado leyendo libros de religión y gritando: ¡esto lo dije!, ¡esto no lo dije! Se levanta solamente para devorar y tomar todo lo que encuentra en la casa, y se levanta por que yo no le doy bola. El ñato pretende que le lleve la comida a la cama, me tiene harto. ¿Querés una descripción más exacta? Pereza, gula, pereza, gula, dijo el tipo que volvió a estornudar.

_Te traje una botella whisky, dijo ella señalando la bolsa que descansaba sobre la mesa.

_Ya sabés que dejé de tomar.

El tipo no había vuelto a tomar desde aquel día en que ella, casi ahogada por el llanto, le había dicho todos las verdades juntas. El tipo tuvo terror de perder lo único bueno que tenía en la vida y, en un manotazo de ahogado, comenzó por dejar la bebida que lo estaba ahogando. El tipo, desde hacía unos años, estaba transitando el peor momento de su vida. Pero en la vida del tipo los mejores momentos habían sido malos.

Desde aquel día no habían vuelto a hablar del tema que, como una asignatura pendiente, quedó latente en la conciencia de ella. Ella no soportaba esa materia previa adentro. Habló.

_ Me siento mal. Ya no puedo guardar todo esto adentro mío. Hay una palabra perdón atascada en mi garganta desde sabés cuándo. No quise decirte todo aquello. Perdón, por favor perdoname.

_No tengo nada para perdonarte. Todo lo que dijiste era verdad, soy un borracho, drogadicto, mentiroso, frustrado, hijo de puta y enfermo, dijo el tipo.

_No mi amor, no sos nada de eso. Lo dije en un momento de agudo dolor e impotencia. Tu enfermedad no está...

_Eso nunca te abandona, duerme por momentos, sigue conmigo, interrumpió el tipo. Es un fantasma que te acecha constantemente. Si no te mata, igual no te deja vivir.

_Lo tenés sólo en tu cabeza. Gracias a Dios, dijo ella.

_Y sí, si en mi cabeza es el quilombito. Gracias a Dios es que soy un enfermo de mierda.

_No podés decir eso. No podés no creer en nada, le reprochó ella.

_¿Y de qué sirve creer? Vos creíste toda tu vida en el zángano que está metido en la habitación. ¿Seguís creyendo en él ahora? No creo que cuando me enamoro Dios sea mi agencia matrimonial. No creo que cuando voy a cagar o no, Dios sea mi laxante o mi pastilla de carbón. No creo que cuando cojo o cuando no puedo, Dios sea mi excitación o mi impotencia. No quiero que si deseo matarme él apriete el gatillo. Aparte, como me vas a pedir que crea en tu Dios benévolo y justo con la vida de mierda que me tocó vivir. Si ese tipo existe no me dio una mano jamás.

_ Porque vos no creés en él, dijo ella.

_Entonces es como un político. Te ayuda, te da un subsidio, un puesto de ñoqui, un colchón o un mendrugo de pan si te afiliás a su partido, votás por él o pegás algunos afiches con su cara de corrupto sonriente.

_No, no es así.

_Además, yo sí que creo. Creo en un Dios injusto e imperfecto. Un Dios que ama y que odia, que ríe y que llora; un Dios con debilidades y con miedos. Creo en un Dios que escucha jazz, que coge, que fuma marihuana y que se emborracha con vino barato; un Dios que se psicoanaliza. Creo en un Dios creado a imagen y semejanza de los seres humanos. Creo en ese Dios porque lo conozco, creo en ese Dios porque soy yo. Pero no te ilusiones tampoco, hace rato que no creo en mí, dijo el tipo.

_ Tenés que volver a creer en vos, tenés que creer en algo, insistió ella.

_Creo en una diosa hermosa que tiene el corazón casi tan bello como sus cuerpo. A ella es a quien adoro. Creo en vos, dijo la cursilería del tipo.

Ella se sintió bella, ella sintió por primera vez que el tipo la amaba. Ella se perdió entre los brazos del tipo, ella le dijo:” Yo también te amo”.

El instante era mágico, un momento para enmarcarlo y admirarlo toda la vida; pero nada podía durar por siempre. Alguien, en un instante, deshizo el hechizo de ese instante.

_¡Pero qué escena más conmovedora! ¿Interrumpo?, dijo el culpable de que el hechizo del instante se rompiera. Era Jesús que salía de su dormitorio original a donde lo había vuelto a confinar el tipo cansado de que le hurgara en su biblioteca, en su placard, en sus cajones, en sus cosas. Jesús no se había quitado la bata; sus heridas estaban curadas por completo.

_Claro que interrumpís. No sólo interrumpís sino que molestás, dijo el tipo estornudando nuevamente. ¿Ves lo que conseguís? Vos me provocás la alergia. No hay nada para comer, ¿por qué no te encerrás otra vez en tu cuarto?.

_¿Qué estoy viendo? Hay whisky de nuevo en esta casa. Gracias hembra de mi hermano, que sería de mí sin vos. Este tipo ya no toma, ya no fuma esa hierba de los dioses, se está volviendo un ser aburrido, dijo Jesús que agarró la botella, la destapó y bebió unos generosos tragos.

_No te vayas a emborrachar otra vez, hoy no tengo ganas de escuchar tus gritos de demente, hoy no quiero escucharte gritando: “¡Soy el Hijo del Hombre, soy el Hijo de Dios, soy Dios!”, dijo el tipo.

_ Es que lo soy, pero no importa. Tengo una duda.

_Otra vez no, por favor. Dejame respirar un poco, dijo la falta de aire del tipo.

Jesús no hizo caso al ruego del tipo y dijo: “No sé si entendí bien pero en un libro dice que yo forniqué con mi madre para engendrarme a mí mismo. ¿Leí bien?

_ Si, leíste bien. O más o menos. Pero se puede interpretar que cometiste incesto antes de nacer, dijo el tipo.

_Es un desquicio, no comprendo, dijo Jesús.

_Yo no comprendo que hacés parado enfrente mío haciéndome preguntas en lugar de estar clavado en una cruz y sin embargo no te jodo, dijo el tipo.

Jesús tenía una Biblia en sus manos, golpeó la tapa con el dedo índice y dijo: “Acá dice que yo dije esto: "Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien te ha revelado esto, sino mi Padre que está en los Cielos. Y yo te digo a ti que tú eres Pedro, y sobre esa piedra edificaré yo mi iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella". Yo no dije eso, dijo Jesús.

_Ya es tarde, ya edificaron la iglesia sobre la piedra del tipo que te negó 3 veces. Y Pedro ya no es Pedro, es San Pedro, dijo el tipo.

_Pero los Evangelios dicen un millar de cosas que yo nunca dije. Hay que hacer algo, son todas mentiras. Hay que decir que no es verdad mucho de lo que en ellos figura. En algunos párrafos me hacen quedar como un idiota, se quejó Jesús.

_¡Ah, era eso! No querés quedar como un idiota. Por un momento pensé que querías desenmascarar la mentira más grande de todos los tiempos, contestó el tipo.

_¡No, ni loco! Sólo arreglarla un poco, me gusta esto de ser Dios, dijo Jesús.

Ella escuchaba la conversación, ella ya estaba cansada de las charlas entre el tipo y Jesús. Saludó y se fue a dormir.

En el camino a la habitación sus caderas se movieron como péndulo. La figura de ella era un recreo largo para los ojos. El tipo la miró hasta que se metió en el cuarto, Jesús la miró hasta que se perdió detrás de la puerta.

_Habéis oído que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en su corazón, dijo el tipo.

Jesús abandonó la puerta y lo miró. Alegremente dijo: "Eso sí lo dije yo”.

_¡Entonces dejá de mirarle el culo a mi chica!

_Es que soy hombre y hace mucho que no estoy con una mujer. Tu hembra es hermosa; te envidio la mujer, le dijo Jesús.

_La envidia es un pecado capital, esta vez te lo perdono. No te culpo, todo el mundo me envidia. Yo envidio el cuerpo de una mujer, entra una chota y sale un ser humano entero, es mágico. Todo el mundo quisiera tener una mujer como ella, igual de bella por fuera que por dentro. ¡Pero que sea la última vez que le mirás el culo!, dijo el tipo sin tanta apertura mental.

_Quiero comer vacas, quiero el colesterol bien alto, quiero ahogarme en un mar de whisky, quiero fumar porros del tamaño de una botella de cerveza, quiero correr en bolas detrás de todas las  mujeres, dijo Jesús.

El tipo lo miró sorprendido, no porque el que había dicho eso era Jesús sino porque ya había escuchado eso en algún lado.

_¿Y eso de dónde lo sacaste?, preguntó el tipo.

_ Lo escribiste vos, por lo menos era tu letra.

_¿Cuántas veces te dije que no me revises mis cosas? Todo lo que hay en esta casa es mío, incluyendo a ella. La próxima vez que te acerques a algo que me pertenezca, o sea a todo, te cago a trompadas.

_No te revisé nada esta vez, estaba escrito en la última página del Nuevo Testamento, dijo Jesús. Me gusta, lo quiero.

_¿Qué cosa?¿El libro?, preguntó el tipo.

_No. Quiero comer vacas, quiero el colesterol bien alto, quiero ahogarme en un mar de whisky, quiero fumar porros del tamaño de una botella de cerveza, quiero correr en bolas detrás de todas las mujeres, dijo Jesús.

El tipo se agarró la cabeza. Estaba harto del Jesús éste.

Comentarios
 
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 18/10/2016 | 10:19 Hs
Enviado por osvaldo
muy buen relato. muy bien escrito. muy clario el mensaje. no comparto el menosprecio a la figura de jesus, porque creo en el. pero si creo, ademas, que hay muchos "cristianos" que se han convertido en el jesus del relato y no son para nada ejempolo para el tipo, que socarronamente se burla de ellos y prefiere seguir con su vida. rescato la figura de la mujer, ya que es a lo unico que lo puede cambiar en parte al tipo, porque ésta le gusta, se siente bien con ella y la quieres y haria cualquier cosa para que no se vaya mas. felicitaciones zeta, creo que cumpliste con el objetivo que te trazaste. aunque no comparte en un todo tu relato. se entiende perfectamente a lo que quisiste llegar. abrazo
 
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