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  DOMINGO 03/01/2016
Zircaos vuelta al mundo -Cap. 26- Irán, el desierto
Después de unos días en la ciudad de Yazd seguimos rumbo a Bafq.

Saliendo apenas del lugar nos encontramos con el desierto. Una ruta infinita y un horizonte sin límite. Paramos en el camino a sacar algunas fotos, la arena cubría parte de la ruta y algún que otro camión pasaba. Empezó a ser muy emocionante, solos, con el sonido del viento.

Llegamos a Bafq, atravesada por una ancha avenida que era también la continuación de la ruta que llevaba a otras ciudades más adelante. Mucho movimiento, coches viejitos, gente comprando, puestos de frutas, muy precario, dando la sensación de que todo no llegaba hasta el lugar, ya se convertía en lejano, solitario.

Estacionamos en un parquecito hermoso, bien cuidado, con plantas y muchas flores, un olorcito a césped recién cortado (que nos recordó un poco a nuestras tardecitas en casa) y canales con agua transparente que recorrían diferentes lugares de la plaza. Hacía mucho frio, el sol regalaba los últimos rayitos, no podía ser mejor representada una tarde de otoño. Tomamos la merienda y fuimos a dar una vuelta en la camioneta queriendo llegar hasta una de las minas que tiene la ciudad, ya anochecía, en el camino nos paró la policía (como siempre, con una sonrisa y con mucha curiosidad de saber que estaba haciendo una familia argentina en medio de Irán).

A la vuelta del paseo estacionamos para buscar alguna señal de internet y de repente un señor se acercó preguntándonos lo de siempre… de donde éramos y al comentarle nuestra necesidad de tener internet enseguida se ofreció en llevarnos a su trabajo y usar su computadora.

Después de hacer uso del aparato que acorta distancias, de tomar té y sacarnos fotos con los empleados (a pedido de cada uno) este señor nos invitó a cenar a su casa junto a su familia y claro está... fuimos con todo el gusto del mundo!!!!

En su casa estaba esperándonos su mujer y sus dos hijos pequeños. Jugaron Quintín con Mohamed (el nombre que más hemos escuchado en los países musulmanes) al ajedrez y la niña (que no recuerdo su nombre) con Alma. Al ratito como aperitivo llego el té con frutas frescas, dátiles y pistachos. En el plasma grande de la sala empezaban a transmitir el partido de Barcelona con el Real Madrid y sin ser futbolistas nosotros inesperadamente lo vimos de punta a punta.

Su mujer preparó ensaladas verdes, papas fritas y omelettes. Cenamos en el suelo, como corresponde en Irán. Luego vino más te para la sobremesa (que acá son cortitas!! se come y todo el mundo se levanta enseguida).

También tuvimos la experiencia de que Alma se probara la ropa que usan las niñas para ir a la escuela incluyendo el pañuelo que le cubría la cabeza. Parecía otra niña!!

Y así que sin pensarlo Bafq nos regaló una cena en familia, disfrutando de la cultura rica de este pueblo.

Más tarde tocó la puerta la policía, nos pidieron pasaporte y saber de nosotros. Amables como siempre, hasta se ofrecieron a acompañarnos hasta el lugar donde íbamos a dormir.

Aprovechando la interrupción de la reunión nos despedimos... ya era tarde, volvimos a nuestro parquecito a pasar la noche y despertar al otro día con la ventana llena de verde.

Por la mañana después de comprar algunas frutas y verduras en el puestito de un señor de manos rústicas y campesinas, salimos rumbos a Zarang.

Elegimos un camino alternativo, sabiendo que nos llevaba hasta la próxima ciudad pero sin saber en qué condiciones estaba. Dejamos la ruta principal de lado y encaramos a lo desconocido.

La cosa que después de unos kilómetros la ruta se terminó y se convirtió en un camino de pedregullo que se fue metiendo en la montaña y navegamos dentro de ella por unos 30 kilómetros, era un camino de precipicio, con trayectos bastantes deteriorados e íbamos a un paso muy lento. Tardamos casi dos horas en atravesarlo. Y al fin llegamos a una zona plana y solitaria. Un pueblo que en la entrada recordaba a sus mártires de la guerra con grandes fotografías, como siempre se ve en todos los lugares de Irán.

Seguimos andando, ya era la hora del almuerzo. En medio de la nada, pasto seco y arena cruzamos por otro pueblito, tenía una sola calle que apenas pasaba la camioneta entre casa y casa. La gente vieja al sol, esperando algo que seguramente nunca llegue, solo la muerte.

El paisaje íntegramente color marrón, color del barro.

Paramos a comer, de un lado quedo el pueblito y del otro el desierto.

Seguimos viaje, cruzando algunos camellos cada tanto, llegando a donde teníamos planeado llegar ese día, a Zarang.

Era de noche ya, la ciudad estaba repleta de gente en las calles y no encontramos un espacio para estacionar. Dimos varias vueltas por los alrededores y elegimos parar frente a un parquecito, calle de tierra y la luz de una despensita abierta a unos metros nos dio buena señal para pasar la noche ahí. Bajamos para tantear el panorama, entramos al pequeño negocio con Alma y Quintín y la señora que atendía junto al grupo de clientas que estaban más de charlas de amigas que de compras se quedaron mirándonos sin entender mucho. Nos preguntaron en su idioma de donde éramos con una sonrisa llena de cariño, y como siempre... nos entendimos.

Volvimos a la camioneta dispuestos a empezar a preparar la comida, en ese momento tocan nuestra puerta y al abrir era la señora de la despensa junto a su familia invitándonos a dormir a su casa porque nos decían que la noche iba a ser muy fría, siguió con la invitación al té y a la cena, claro está... aceptamos!!!

Vivían enfrente a donde estábamos estacionados, dejamos los zapatos en la entrada, que se sumaron a la cantidad que había desparramados en la puerta. Nos sentamos en el inmenso living, minimalista como casi todas las casas que visitamos. Almohadones y alfombras limpias. Había otra familia de visitas en la casa también y al rato llegó otro amigo que hablaba perfectamente inglés (que hasta aquí la conversación era en un idioma inventado entre todos) e hizo de traductor durante la reunión.

La hija repartió platitos con cuchillos pequeños y una bandeja de naranjas junto con el té. Más tarde terminó de cocinarse el típico arroz iraní que es con salsa de vegetales y limoncitos pequeños que le da un sabor muy particular e inolvidable.

Comimos en el suelo, éramos unas 12 personas. Fue una noche tan agradable como todas las que compartimos con la gente que se va cruzando en este viaje, en esta vida, que abre su corazón sin esperar nada a cambio, solo compartir.

A la mañana siguiente, creo que estaban a la espera, porque apenas levantamos la ventana cuando nos despertamos una mujer tocó la puerta y nos trajo pan, manteca, un trozo de queso, huevos duros y papas hervidas para el desayuno, mientras yo le daba las gracias ella me decía que no tenía que agradecerle a ella, eran ofrendas del Imán Hussein, su profeta. Lo repitió tres veces.

Llegó casi el mediodía, pusimos la camioneta en marcha, dejándola un rato para que caliente en la mañana fría y arrancamos… desde la despensita nos saludaban la señora y un par de clientas cubriéndose la cara al salir al sol. Dejando atrás más inolvidables momentos que llenan el alma del viajero.

Después fue el turno de Bam, un lugar conocido por sus deliciosos dátiles, una de las últimas ciudades antes de cruzar la frontera a Pakistán. Visitamos un inmenso fuerte de adobe y Alma nos muestra en este capítulo su visión de cómo rezan los musulmanes.

También queremos compartir que hay pequeños cuartos que llevan el nombre de mezquitas en las estaciones de servicio por ejemplo, lo usan habitualmente los camioneros. También en cualquier trabajo se deja lo que se esté haciendo y se reza. Cada uno lleva consigo su alfombrita donde la despliegan a la hora de la oración para arrodillarse en ella, puede ser al costado de la ruta, o donde se imaginen, la hora del rezo es sagrada.

Y como no puede ser de otra manera, en Bam también fuimos invitados por una familia a pasar un día con ellos.  

Somos agradecidos por todo lo que se va cruzando en el camino, la energía y el cariño que recibimos cada día es increíble.

El pueblo musulmán es sinónimo de amor.

Irán!! Ya queda poquito... lo que hemos vivido en tu tierra lo llevamos dentro de los recuerdos más hermosos de todos nuestros años de viajes.

Disfruten de este capítulo!

Gracias por acompañarnos!!

Abrazos viajeros!!!

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Comentarios
 
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 08/01/2016 | 16:09 Hs
Enviado por andres
Lo que lamento es no tener imagen ni relato de la travesiapor Grecia estoy ansioso esperando el capitulo 27 un abrazo
 
 04/01/2016 | 20:49 Hs
Enviado por andres
exelente relato tanto escrito como filmico sigo viajando con ustedes ya recorri 26 capitulos suerte nos vemos en Paguistan
 
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